Quiero.

¿Te acordás de lo que hablábamos hace un rato? Bueno, eso.

Quiero volver a sentir como hundís tu carne en la mía; húmeda y caliente yo, seco y duro vos.

Quiero que me claves tus garras en las caderas mientras te araño la espalda.

Quiero gemirte de placer al oído y escuchar tu respiración profunda, al momento justo en que tu pecho se empieza a inflar acompañando nuestros movimientos.

Quiero tu lengua llena de saliva recorriendo todos mis labios, con los infaltables dedos juguetones que me exploraron una y otra vez.

Quiero que resbales tus firmes manos por mi espalda de óleo, para que de esa fricción aflore el dulce aroma que se impregna en la piel, el pelo y la comisura de la boca.

Quiero hacerte lo que te disfrutás y encapricharme con lo que no querés, jugarte tu juego favorito mientras me arrancás la ropa en el orden incorrecto.

Quiero que vuelvas a posar tu mano sobre mi vientre ardiente, que le apliques la presión justa para que se petrifique con tus papilas gustativas.

Quiero que me alces a la mesada, me captures desde atrás, sentir tus soplidos en mi nuca, pasar la lengua y los labios por tu rectitud venosa, darte cosquillas de placer, ver tu cara cuando explotás, que me hagas llegar de la forma que más me gusta y conocés a la perfección, que estallemos en risas en esos breves segundos posteriores que quedamos con la piel sensible a todo roce...

Quiero. Ya me invitaste. Sólo me queda decirte "Vamos".

No hay comentarios:

Publicar un comentario